VIAJE A PIRINEOS, NIORT... Y BRETAÑA AL COMPLETO

Este viaje, realizado en el mes de Julio de 2012, se planteó en un principio como una escapada a los Pirineos, por la zona de Jaca pero al otro lado de la frontera, recorriendo un poco sin rumbo marcado... y al final acabamos subiendo hasta Niort, en la vecina Francia, y por recorrer casi toda la Bretaña con un remolque tienda Comanche Kenya.

 

En total fueron 24 días,  6.603 km y ni un solo percance ni contratiempo, por suerte.

 

Cosas que, en primer lugar, destacaría de éste viaje:

  • Todos los alojamientos los hicimos en camping municipales. Baratos, correctos, con parcelas muy verdes, trato inmejorable del personal del camping, y nada saturados para la época en la que estuvimos.

     

  • En Francia la gasolina en los grandes supermercados (Leclerc, Super U, Intermarché, Carrefour... ) estaba en ese momento más barata que en España. El repostaje más caro del viaje lo hicimos a 1,39€ (Cepsa de Canfranc) y el más barato a 1,27€ en un Intermarché en Oleron Saint-Marie.

     

  • La compra de alimentación en los supermercados nos pareció que salía al mismo precio e incluso más barata que en España, salvo algunos productos como el aceite de oliva (el más barato alrededor de 6 euros), el jamón de york y el serrano, el pollo, y las verduras, cuyo precio es desorbitante con relación a como se venden aquí. Si sois habituales de éstos productos y pensáis viajar a Francia surtiros bien antes de salir. Pan, bollería y productos artesanales en general muy, muy buenos. Además tienen un gran surtido de productos precocinados.

     

  • Hicimos todo el viaje evitando peajes, ahorrándonos una buena cantidad de dinero. Con el carro-tienda tampoco se puede correr demasiado. Las carreteras en general, bien, pero las de aquí son mejores. De todas formas para los que vais con caravana, hacer el recorrido por carreteras nacionales se puede llegar a hacer algo pesado porque se atraviesan muchos pueblos, vadenes y rotondas.

     

  • Casi todos los pueblecitos tienen lavandería, en general más baratas que en lo campings y ofrecen lavado y secado, servicio éste último que no se encuentra en muchos camping.

     

 

El recorrido que hicimos fué, básicamente:

 

 Alicante - Urdós. Camping Municipal Le Gave d´Aspe (Urdós)

 Urdós - Niort. Camping Municipal de Magné (Niort)

 Niort - Bretaña. Camping Municipal de Le Roche Vetur, Camping Municipal de Pléven (Pléven) y Camping Municipal de Pont Coblant, (Pleyven). Desde éstos 3 sitios nos hemos movido por toda la Bretaña.

 

 

PRIMER DESTINO: LOS PIRINEOS

Iniciamos el viaje partiendo a primera hora de la mañana de Alicante y después de atravesar Valencia, Teruel, Zaragoza (con muchísmo calor) y Huesca, enfilamos el puerto de Monrepós en la N-330 para llegar a Jaca y una vez pasado el modeno túnel de Canfranc, que une España con Francia, llegamos al pequeño pueblo de Urdós donde se encontraba el primer camping que habíamos escogido el Camping municipal Le Gave d´Aspe.

Llegamos a primera hora de la tarde ya con mejor temperatura. Montamos el campamento y nos dedicamos toda la tarde a descansar del viaje.

Al dia siguiente lo primero que hicimos, después de un buen desayuno en el camping, fue acercarnos al pueblo de Canfranc. Teníamos ganas de ver la antigua estación de trenes, hoy completamente abandonada. Se trata de una verdadera joya arquitectónica de la época. Declarada Bien de Interés Cultural, está catalogada como monumento desde el 6 de marzo de 2002. Antigua estación internacional de Canfranc.

 

Aprovechamos para recorrer un sendero que rodea la estación en el que se pueden visitar los antiguos bunquers.

 

A pocos metros de la estación se encuentra el antiguo túnel ferroviario de Somport que atraviesa el puerto del mismo nombre.

Entre 1900 y 1910 las compañías el Norte de España y el Midi francés, crearon el proyecto, que comenzó a construirse en el 1915, después de la Primera Guerra Mundial, finalizándose en el año 1925.

 

Parece increíble que a fecha de hoy tanto la estación como el túnel estén en desuso para largos recorridos.

Por la tarde nos dirigimos al bonito pueblo de Santa Cruz de la Serós, y desde allí enfilamos una estrecha carretera de montaña para visitar el monasterio rupestre de San Juan de la Peña, considerado el más importante de Aragón en la alta Edad Media. Es impresionante como está enclavado en la piedra. Su claustro puede verse desde la misma carretera.

El nuevo monasterio se contruyó unos metros más arriba y desde allí un autobús lanzadera lleva a los visitantes hasta el viejo monasterio (en la foto). Monasterio San Juan de la Peña

A media tarde nos volvemos para Jaca. Recorremos el casco antiguo y la Catedral de San Pedro, una de las construcciones más importantes del rómanico español y parada fundamental en el camino de peregrinaja a Santiago de Compostela. A última hora visitamos la Ciudadela, una fortificación de planta pentagonal, construida a finales del siglo XVI y que conserva todas y cada una de sus partes características: foso, baluartes, escarpas, cuarteles, polvorines, túneles, etc.

Catedral de San Pedro

Ciudadela de Jaca

LLEGANDO A NIORT Y VISITANDO LA VENECIA VERDE
Vistos los alrederdores de la zona del Pirineo aragonés donde habíamos acampado, al cuarto día recogimos el campamento y nos dirgimos a Niort, a mitad de camino de nuestro próximo destino, que iba a ser la Bretaña. Sabíamos del Camping Municipal de Magné, que está situado a las afueras, a unos 4 km, concretamente en la pedanía del mismo nombre. 
Allí estuvimos acampados 3 días más y visitamos la ciudad el día que había mercado y posteriormente los canales navegables de la conocida como La Venecia Verde ("Venise Verte"). Niort es la parada perfecta para aquellos que os dirijáis a la Bretaña, tanto desde la frontera de Irún como por la salida de Huesca a través de los Pirineos.

Por la mañana nos acercamos a la ciudad, que es la capital del departamente francés de Deux-Sèvres en la región de Poitou-Charentes. Aparcamos cerca de la Place de la Brèche y nos dispusimos a recorrer las calles más céntricas, que a esa hora estaban muy concurridas.

Niort no es una ciudad demasiado bonita pero merece una escapada una mañana para pasear por el centro, por sus calles peatonales repletas de boulangeries, heladerías, librerías, cafés-bistrot... 

Muy cerca de la plaza del mercado, al final de una bocacalle, se encuentra su Mairie (Ayuntamiento). 

Nosotros coincidimos el día que había mercado y aprovechamos para comprar un pan típico de allí hecho de vino y un torteau fromagé, un riquísima coca redonda totalmente quemada por la parte de arriba y un interior muy tierno y fresco con gusto queso (en los supermercados de la zona la venden mucho más barata e igual de buena, e hicimos acopio de unas cuantas). 

Como curiosidad decir que En Niort se desarrolla la acción de la película Las diabólicas de Henri-Georges Clouzot, que nació allí. 

Cerca del camping, a unos 4 kilómetros está lo que se conoce como Marais Potevin (la marisma de Poitou), una zona de marismas y canales navegables. Le llaman la Venecia Verde, y así se anuncia. En el pequeño pueblo de Coulon está el embarcadero principal y el Centro de Intepretación de las marismas. Las excursiones en barca no son baratas, pero merecen la pena porque te adentran en lo más verde e inaccesible de las marismas. A lo largo del recorrido de los canales se levantan pequeños pueblos cada uno con su embarcadero. Es recomendable pasear a pie o en bicicleta por los alrededores.

En el pueblecito de Coulón coincidió que hacían la "Fete du Millet", una fiesta local en la que el atractivo gastronómico principal es un plato típico a base de panizo que se toma mezclado con leche o vino. A parte había una exposición de enseres antiguos, automóviles, recreaciones sociales de la época, degustaciones de zumo de manzana y pasteles... Pasamos una tarde muy entretenida.

 

 

NOS DIRIGIMOS A LA BRETAÑA

Vista la anterior zona de Niort, nos dirigimos ya a la Bretaña. Decidimos que un camping que podía estar bien para ver el sureste de la región podía ser el Camping municipal de Le Roche Vetur, en el pequeño municipio de La Tour du Parc, en el Departamento de Morbihan.

Al llegar el camping nos asignaron una parcela justo al borde la playa.

Hacía algo de viento, y un vecino de parcela luxemburgués nos aconsejó como orientar el carro si no queríamos que el viento nos diese de pleno en la entrada del avance. Montamos no sin cierta dificultad porque el terreno tenía un poco de inclinaciòn y pasamos la tarde de relax en el camping.

 

En la foto adjunta puede apreciarse las vistas que teníamos desde nuestra parcela...

El día siguiente fue de rutas y visitas a pueblos del interior. Con lluvia y algo de frío nos dirigimos en primer lugar a Questembert, un pequeño pueblo cuyo mayor atractivo reside en su mercado cubierto sustentado por un entramado de madera, del siglo XVI. Una verdadera joya arquitectónica de la madera.

 

La siguiente parada fue Rochefort-en-Terre, uno de los pueblos más bonitos que visitamos en nuestro recorrido por la Bretaña. Catalogada como "Petite Cité de Caractère" se trata de una pequeña villa medieval de casa típicas de fachada de piedra con entramado de madera y adornadas con muchísimas flores. Se puede pasar un buen rato paseando por sus calles y degustando las especialidades que preparan en alguna boulangerie o chocolaterie.

 

De camino a nuestro próximo destino nos topamos con este castillo. Se trata del Domaine de la Bretesche, que actualmente es un hotel-spa. No pudimos resistirnos a parar y hacer una visita por sus jardines exteriores.

Más tarde, y antes de llegar al pueblo pesquero de Le Croisic paramos a visitar Le Grand Blockhaus, un bunquer de mando costero que formaba parte del famoso muro atlántico alemán durante la Guerra, y del que pueden visitarse 300m2 del interior así como el museo.

 

Y finalmente la famosa localidad costera de Le Croisic nos defraudó bastante. El poco encanto que puede ofrecer, en nuestra modesta opinión, es pasear por el concurrido paseo marítimo repleto de creperies, tiendas de souvenirs, y espacios de artesanía marinera. Lo que sí vale realmente la pena es dar totalmente la vuelta a la pequeña península por al carretera de costa, y admirar el paisaje.

Al día siguiente la visita empezó por el pequeño pueblo de La Roche-Bernard. No es que tenga mucho encanto.

Quizá lo que más destaca es la vista del magnífico puente colgante sobre el puerto deportivo y la ascensión hasta el pueblo desde el parking comunal a pie de ría.

En ésta foto puede verse el área de AC´s que tiene el pueblo. Ya en el pueblo, compramos alguno para desayunar en una bolungerie y nos damos una vuelta por alguna de las pinacotecas que hay en la parte alta en pleno casco antiguo.

Después de pasar por un mercado local y comprar entre otras cosas 5 salchichones caseros exquisitos por 8 euros y degustarlos junto a un cassoulet de bote en una tranquila area de "pique-nique", a primera hora de la tarde nos acercamos a Piriac sur Mer. Se trata de un precioso pueblo pesquero, muy pequeño, con muchos atractivos turísticos pero nada masificado. Da gusto perderse por sus estrechas callejuelas de bonitas casas marineras. Una visita altamente recomendable.

 

De ahí nos dirijimos a Guérande para visitar su ciudad "intramuros". Está calificada como Ville d'art et d'histoire. Todo el aparcamiento alrededor del recinto medieval es de pago en zona azul, pero justo en frente de la plaza donde se encuentran las dos torres de entrada a la fortaleza, parte un callejón que nos conduce a un aparcamiento comunal subterráneo ¡¡gratuíto!! Aparcamos, fuimos a la oficina de información y turismo donde nos dieron un mapa para callejear y nos perdimos por las callejuelas intramurallas repletas de tiendas de souvenirs, heladerías, pequeñas galerías de arte, tiendas de turrones, música en vivo en plena calle... Buen ambiente y precios caros. La visita merece la pena, y su catedral también. Los alrededores del pueblo son famosos por su salinas. Podéis comprar diferentes tios de sal en algunos de los puestos improvisados junto a las mismas.

 

El día siguiente amaneció con nubes y una lluvia muy fina. Lo primero que hicimos fue dirigirnos a Carnac para ver los alineamientos megalíticos más grandes del mundo. Aparcamos el coche junto al centro de interpretación y entramos a ver la pequeña exposición del lugar y comprar algunos libros, puntos de lectura, imanes... y seguidamente cruzamos la carretera para ver los alineamientos de Ménec. El recinto está vallado pero desde la carretera se ven perfectamente. Se puede entrar y hacer una visita más extensa y con guía, pero pagando. Nosotros los vimos desde fuera.

Visitamos unos cuantos dólmenes más por la zona y seguidamente nos dirigimos a la península de Quiberón. La verdad es que teníamos altas expectativas con la zona y nos decepcionó un poco. El pueblo de Quiberón no deja de ser un pueblecito turístico de costa más. Como llovía dimos una vuelta con el coche y seguidamente decidimos hacer la carretera panorámica que recorre la costa. Sólo ver el paisaje de esta zona ya merece la pena la visita. 

Ya por la tarde, y lloviendo todavía, nos acercamos hasta Vannes. Es visita obligada para quien se acerque al Departamento de Morbihan.

Ciudad medieval, con casco antiguo de casas de entramado de madera, con muchos puntos de interés. Recorrimos las calles con chubasqueros y entramos a la Catedral de San Pedro, pasamos por la Puerta de San Vicente...

 

Como seguía lloviendo y era ya última hora de la tarde decidimos volver al camping para preparar una buena cena a base de galettes caseras y unas cervezas Coreff. La masa de la galette se compra ya hecha y sólo hay que añadirle jamón de york, queso emmental y huevo.

Al día siguiente dejamos el camping de La Tour du Parc y nos dirigimos al Camping Municipal de Pléven

Cambio de camping, montamos y pasamos la tarde de relax en el avance del carro porque a media tarde se puso a llover insistentemente. Ahí nos dimos cuenta de las filtraciones del agua en las lonas del carro y para las que tuvimos que encontrar una rápida solución dada la insistente lluvia.

Al día siguiente la primera visita fue para la Abadía de Beauport, en Paimpol, una abadía fundada en 1202 y hoy medio en ruinas, catalogada como un Grand site national de Francia e históricamente punto de salida de los peregrinos bretones que seguían en Camino de Santiago. La visita a su interior es pagando. Nosotros nos limitamos a hacer unas fotografías desde el exterior y visitamos la sala de recepción con sus techos de bóveda de arista y una gran chimenea de piedra.

De la abadía al centro del pueblo de Paimpol hay menos de 5 minutos en coche. Es un pequeño pueblo con puerto deportivo ideal para pasar la tarde. La anterior vez que estuvimos en esta localidad coincidió con un mercado de artesanía fantástico. Esta vez recorrimos la zona del puerto y nos volvimos a adentrar por su callejuelas repletas de tiendas de souvenirs, librerías, cafeterías... Paimpol es un sitio ideal para comer o cenar un menú en algunas de las numerosas terrazas que rodean el puerto, menús que suelen estar bien de precio y en los que no faltan unas moules (mejillones) y una galette. A la entrada de la zona del puerto (segunda foto) hay una pastelería que hará las delicias de los más gourmets, tanto de dulces como de salados. ¡¡Hay que pasarse por ahí inexcusablemente!!

 

De Paimpol hacemos algunos kilómetros por los alrededores y ya por la tarde nos acercamos hasta Dol de Bretagne, otro encantador pueblo, con muchas casas de entramado de madera y una espléndida catedral de estilo normando. Para los amantes de lo medieval, un museo junto a la catedral nos muestra técnicas constructivas de la época para levantar edificios. La visita merece la pena.

El día finaliza con la visita del Menhir de Champ-Dolent a escasos minutos del pueblo y que bien merece la pena una visita por su espectacularidad. Es unos de los menhires más importantes de Bretaña. Proviene del filón granítico de Bonnemain, a unos cinco kilómetros al sur y mide unos 9,5 metros de altura y 8,7 de circunferencia, estimándose su peso en unas 150 toneladas. Como el lugar está habilitado como área de pic-nic aprovechamos para improvisar una merienda-cena.

 

EL MONT SAINT-MICHEL

El día siguiente lo dedicamos a visitar la abadía del Mont Saint Michel. Es la tercera vez que visitábamos la fortificación levantada sobre el promontorio rocoso, pero la primera tras la modificación de los accesos y la supresión de los parkings. El "Monte" es un una maravilla para la vista, imponente su figura situada en la gran llanura normanda. Nos quedamos con la espinita de no haberlo podido visitar nunca de noche, que dicen que espectacular.
Ahora han suprimido los parking inundables a pie de promontorio, donde también había una área de pernocta para autocaravanas y caravanas. Ahora el aparcamiento está situado 2´5 km del monte. Cuesta 8,50 para los coches y 12,50 para autocaravanas. En el mismo aparacamiento está el centro de visitantes donde informan de todo lo relativo a la visita. Nosotros íbamos con los dos perros, así que los dejamos en el chenil una guardería para perros perfectamente acondicionadas donde pueden dejarse por 7€ (una genial idea para hacer la visita más cómoda dada la gran cantidad de gente que recorre las estrechas callejuelas del recinto). Desde el aparcamiento puede accederse al monte a pie o con las "navetas", unos buses gratuitos bicéfalos que están constantemente haciendo trayectos desde el monte hasta los parkings.

Lo primero que hicimos al entrar al recinto fortificado fue dirigirnos a una oficina de La poste (Correos de allí) para mandar algunas postales a familiares y amigos y una para nosotros mismos, por la gracia de encontrarla en el buzón al llegar a casa y con matasellos del Mont Saint Michel (una tontería, pero nos hizo gracia).

Pasamos la mañana recorriendo las cuestas, comprando souvenirs, recorriendo las murallas con impresionantes vistas, visitamos también la abadía (de pago, aunque los estudiantes de Historia del Arte tenemos la entrada gratis)... Es de esos sitios que volveremos a visitar de nuevo si volvemos algún día a la Bretaña.

 

LOS BOSQUES DE MERLÍN Y LA CIUDAD MEDIEVAL DE DINAN

Uno de los días decidimos visitar el tan nombrado bosque de Broceliande donde está la supuesta tumba del Mago Merlín, y donde todo (supuestamente) está impregnado de la leyenda del rey Arturo y las historias de hadas y duendes de las que tanto habíamos oído hablar. Así que una mañana cogimos y nos hicimos los 67 kilómetros que separaban Pléven (donde todavía estábamos alojados en el camping municipal), y Paimpont, el pueblo situado en el centro del bosque de Broceliande. Quizás porque las expectativas de la zona eran muy altas, la verdad es que la visita resultó un fiasco. Personalmente creo que el bosque de los alrededores de Huelgoat o incluso los que rodean Pléven son muchos más verdes y espectaculares. De hecho conforme nos acercábamos a Paimpont se sucedían carteles de "bosque de propiedad privada" lo que significa que la mayoría están dedicados a la explotación forestal, están cercados y esto les resta mucho encanto a la zona.

La primera visita fue para la tumba del Mago Merlín y la Fuente de la Juventud. La primera son dos piedras de las que no quise echar fotos en ese momento por respeto, puesto que había gente celebrando una especie de ritual alrededor de la tumba, todos en silencio, como meditando. Sinceramente no merece la pena la visita a no ser que seáis unos apasionados de la leyenda artúrica.
La fuente de la juventud estaba seca y la zona de acceso embarrada, ofreciendo un aspecto de bastante dejadez.

Decidimos recorrer un sendero marcado por el bosque que nos llevó hasta el lago de la Marette. Esta zona ya vale más la pena. El lago es muy bonito y tiene una zona de acampada municipal allí mismo (Saint Malon sur Mel).

Como la zona, en general, no nos decía mucho dimos una vuelta rápida por el pueblo de Paimpont y decidimos hacer algunos kilómetros más para visitar Dinan. Ésta ciudad es una de las más visitadas de Bretaña, y su visita merece realmente la pena. Tiene un casco antiguo medieval precioso, muy acogedor, con casas de entramado de madera. Visitamos la magnífica catedral de Saint Maló, y paseamos por las calles del centro. Reparamos en una librería con ejemplares de saldo y de segunda mano tirados de precio y me fuí cargado de unos cuantos por menos de 20 euros. En la estación de tren de la ciudad está el Museo del Ferrocarril. Tiene un horario muy reducido y cuando llegamos quedaban 15 minutos para cerrar, por lo que tuvimos que dejar la su visita para mejor ocasión http://www.museedurail-dinan.com/

Completamos la tarde con unas galettes y unas crêpes en un puesto callejero y nos volvimos al camping.

 

 

LA COSTA ESMERALDA
La última visita antes de cambiar de camping fue para la Costa Esmeralda con el Cap Frehel y sus abruptos acantilados y siguiendo camino hasta Saint Maló. 

Cap Frehel y sus acantilados merecen por sí solos una visita a la Bretaña. Estacionamos el coche en un parking y nos dedicamos a recorrer los caminillos que bordean los acantilados. Las vistas son espectaculares. Nos encantó. El acceso al parking del faro, en la punta de la península del mismo nombre, es de pago.

 

Después de recorrer la carretera de costa visitiamos el castillo-fuerte de Fort La Latte, en la Roche Goyon.

El resto del día lo dedicamos a recorrer la costa norte bretona, llegando por la tarde a Saint Maló, localidad costera y una de las más turísticas de esta zona de la Bretaña. Recorremos las calles intramuros y paseamos por el malecón disfrutando de las fantásticas vistas.

 

HUELGOAT Y LA PENÍNSULA DE CROZON

Para la recta final del viaje nos instalamos en el Camping Municipal de Pont Coblant, en Pleyven, el último ya en el que nos alojaríamos. Desde allí uno de los días lo dedicamos a visitar Huelgoat, un pequeño pueblo enclavado en pleno Parque Natural de Armórica y cuyo principal atractivo es su bosque con grandes piedras de formas redondeadas. Su visita es muy recomendable, aunque el pueblo no coge de paso a ningún otro sitio y hay que ir expresamente. A nosotros nos encantó, es un pueblo y un bosque de cuento de hadas.

Por la tarde pusimos rumbo a la Península de Crozon. Queda cerca del camping, pero necesitas todo el día para recorrerla bien. Nosotros visitamos algunas de las cosas que nos parecieron más interesantes.

Recorrimos a pie el bonito Puente de Térenez, recién inaugurado en abril de 2011. El viejo, justo al lado, aun se mantiene.

 

Seguidamente nos acercamos hasta Landévenec para visitar la nueva y la antigua abadía (ésta última en ruinas) de Saint Guenolé y de vuelta nos topamos sin querer con la cementerio naval militar, donde la Armada francesa atraca los buques de guerra ya inservibles y los mantiene una temporada en pleno estuario para su posterior desguace. Es una estampa preciosa a la vez que un poco fantasmagórica.

 

Una parada para pasear entre los menhires de Camaret sur Mer, situados justo delante del área para AC´s del pueblo. Se pueden visitar libremente y pasear. Yo recomiendo su visita a última hora de la tarde, con la luz tenue de la puesta de sol. Toda la Bretaña está llena de rincones mágicos como este.

Y la última visita del día fue para la Pointe Pen Hir, con bonitos acantilados y mejores vistas.  

En la pequeña localidad de Morgat (donde se encuentra el mítico balneario de Peugeot) había montada una pequeña feria con algunas atracciones y puestos de crêpes, galettes y helados. Así que allí nos quedamos un rato para acabar la tarde antes de volver al camping.

 

SE VAN ACABANDO LAS VACACIONES...

Otro de los días comenzamos visitando el pequeño pueblo turístico de Locronan, otra de las visitas obligadas a nuestro parecer. El parking del pueblo es de pago, pero justo antes de entrar al mismo, en una de la rotondas hay otro parking público gratuíto desde el que sólo hay que caminar 100 metros para llegar al pueblo.

 

El Kouign-Amann, una tarta típica de la vecina Douarnenez y que está hecha a base de harina de trigo, mantequilla y azúcar. Si digo que es una de las 5 cosas más ricas que he probado nunca, me quedo corto.

 

En supermercados y grandes superficies venden, pero son mas indsutriales. Os recomiendo comprarlo en alguna boulangerie, y que sea de elaboración artesanal.

 

La Bretaña tiene mucho para ver, y como ya no me cabe más en estas líneas, decir que visitamos también el pueblo de Plovan y sus ruinas de la antigua Chapelle de Languidou. También Concarneau, pueblo costero intramuros que repetíamos de otro año, y que merece la pena su visita.

Los días siguientes hasta la el día de partir nos sirvieron para visitar sitios muy recomendables como la Punta de San Mateo, un sitio especial donde encontramos una antigua abadía en ruinas junto a una torre militar y un faro. El sitio es uno de los puntos de partida del camino de peregrinaje a Santiago de Compostela. El día de la visita, ya por la tarde, aprovechamos para quedarnos a cenar un picnic con vistas a la puesta de sol.

 

Muchas fotos y muchas visitas quedan en el tintero de ese relato. La vuelta a casa eran muchos kilómetros así que los hicimos en dos jornadas. Para ir más descansados y no tener que montar todo el tinglado, la noche en ruta la hicimos en el hotel Formule1 de Pau, donde aparcamos coche y carro en el parking cerrado que tienen algunos de éstos hoteles. A la mañana siguiente, después de un copioso desayuno, ponemos definitivamente rumbo a casa después de 24 días y demasiados kilómetros. Un viaje para repetir.