NUESTRO DESTINO: EL DESIERTO...

 

Esta es la crónica de un viaje hecho en vacaciones de las Navidades de 2009, muy poco preparado, con poco tiempo y con poco dinero, pero al que le teníamos muchas ganas. Nuestra intención es bajar hasta el desierto para recibir el nuevo año en medio de la nada.

Empieza el viaje con bastante frío. La furgo marca 4 grados bajo cero, estamos griposos y partir a un viaje en furgo en invierno y medio chungo no es lo ideal, pero las ganas pueden con todo.
Tras 12 horas de carretera desde Galicia llegamos a Algeciras, donde queremos coger el ferry y acabamos pagando un precio más alto de lo que esperabamos. Lo cogeremos a Ceuta en vez de a Tanger por ser un poco más barato.

 

Al llegar a Ceuta, en la frontera nos damos cuenta que vamos sin moneda del pais (Dirhams), preguntamos a un guardia civil y nos dice que cambiemos a uno con una gorra. Esto funciona así, parece. Pues allá vamos, a regatear el cambio, lo sacamos a 11 Dirhams el euro, que es un precio ya aceptable. Estamos al lado de la frontera.

Las calles de Chaouen tienen un característico color azul...

Para cruzar la frontera nos tiramos unas 2 horas, entre colas, papeleos, falsos policías, gente pitando, policías de verdad admirando un móvil que otro acababa de canjear, funcionarios incompetentes, y los que se buscan la vida queriéndote arreglar ellos los papeles por unos Dirhams. Empezamos a ser conscientes que la cosa va a su ritmo en este país y que tendremos que cambiar el chip rápidamente.

Pasamos, y nos metemos en la carretera dirección a Chaouen (las cumbres), una de las ciudades más chulas de Marruecos situada en toda la cordillera del Rif. Famosa por la abundancia del quif en las montañas que la rodean. La conducción es un tanto caótica y de noche se convierte en peligrosa. Camiones sin luces, coches que se cruzan, bicis, burros, peatones por todos lados. En unas horas llegamos. Estamos impacientes.

En Chaouen pasamos 2 noches, hicimos amigos, empezamos a darnos cuenta de como funcionan las cosas aquí, nos iniciamos en el arte de tratar a los marroquíes que con frecuencia te asedian, cosa imprescindible para viajar por el pais. Chaouen es muy bonita, es pobre ,y con un color muy especial, bastante tranquila y rodeada de unas montañas que son una pasada.

 

Entre otras cosas comimos una pastilla muy buena. La comida árabe está tremenda...

 

El tayin, en este caso de ternera, ciruelas y almendras...

 

Tras dar mil vueltas por el pueblo, nos ponemos a subir por una de sus montañas, y así tenemos unas vistas tremendas. Cuanto más subimos, mejores vistas y más apartados estamos. Por la montaña conocemos a un local que nos acaba invitando a la cabaña de un amigo suyo que está escondida a ver como tocan la pandereta. Emocionados y sin pensarlo mucho le decimos que vamos. Tras un rato andando por el monte con él, sin señales de la cabaña, y la noche que se nos va tirando encima, nos entra un poco de mal rollo, nos lo pensamos mejor, se lo explicamos y lo dejamos para otra ocasión. El hombre no se lo toma a mal y nosotros nos quitamos un compromiso de encima.

 

La ciudad de Chaouen...

 

Después de 2 noches en Chaouen, de pasear por sus calles, de caminar por su montaña, mojarnos con su lluvia y aspirar sus aromas, decidimos arrancar hacia una de las ciudades con más personalidad de Marruecos: Fez. Lo hacemos por la carretera que va hacia Ketama durante un tiempo. Nos han dicho que Ketama es muy peligrosa.

La carretera a Fez es una pasada. La velocidad media en todo el viaje por Marruecos va a ser de unos 50 kms a la hora por el estado de las carreteras y por el caos en las mismas. Tardamos unas 4 horas, o sea unos 200 kms. Es como si nos pusieran una peli: por las imágenes, las secuencias, es muy bonita. Han sido los 200 kms en furgo mas chulos de mi vida. A la gente no le gusta que les hagamos fotos y normalmente nos dicen que no con la mano. Las mejores fotos se quedaron sin hacer.

 

¿De donde sale la gente en cualquier sitio y a donde va? Es un misterio. Da igual la hora, el lugar y el clima, siempre hay alguien en donde sea, por muy apartados que estemos...

 

La pobre Bemba va a reventar, como siempre.

Estuvimos a punto de traernos las bicis y menos mal que no, porq no las echamos en falta.

No estamos haciendo el típico viaje que mole llevarlas.

 

Tras disfrutar muchísimo con el viaje, llegamos a Fez. Fez tiene la medina mas impresionante de Marruecos.

Pero nos han avisado de la presión contínua de los falsos guías, no te dejan en paz, te persiguen y si es así hemos pensado en contratar a uno, para que los demas nos dejen en paz. Vamos un poco miedosos con el tema, ya que se insiste mucho en ello en todos los sitios que hemos leído algo sobre esta ciudad. Peeeeeeero para nuestra sorpresa no tendremos ningun problema.

Entramos a la Medina por la puerta oeste que precisamente es la mas "conflictiva" y ya estamos dentro. Nos han dejado en paz.

 

 

 

Foto desde la terraza de un restaurante. Le pagamos al metre unos Dirhams para que nos dejase subir:

 

 

La Medina es un laberinto inmenso de callecitas. Pasear por ellas es como estar en la Edad Media. Estamos impresionados de lo grande y liosa que es. Nos tiramos hasta bien entrada la noche por ella.



Conocemos a un chico en la Medina, que nos invita a subir a la terraza de su casa y de ahí por unos alhambres al tejado de la misma, para poder ver las calles de la Medina y la Mezquita mas cercana desde arriba. La vista es alucinante, pero las fotos no salen bien, al ser de noche. Después insiste en acompañarnos llevándonos a lugares que él conoce. Se nos hace tarde, estamos cansados y cuando le decimos que nos vamos a nuestro aire, le ofrecemos algo de dinero y lo rechaza.

Vistas desde el tejado...

 

Es de noche y empezamos la vuelta por la Medina, pero nos avisan que puede ser peligroso por los ladrones volver por donde pretendíamos pasear. Nos parece un poco raro y yo no quiero hacer caso, pero estamos cansados y decidimos volver en taxi hasta la furgo. El taxista en su anterior vida fue kamikaze.

Próxima estación: La ciudad de Meknés.

 

Nuestros catarros ya están curados del todo y tenemos ganas de ir a un sitio con fama de bonito y más tranquilo que Fez. Hacemos un par de noches en la ciudad. En esta ciudad también vemos estampas de las que ya nos empiezan a parecer normales: un hombre en medio de la nada sentado o andando. En este caso con silla y todo.

 

La ciudad de Meknés está muy bien. Es la tercera ciudad imperial de Marruecos.

 

En Meknés comimos mejor que nunca. Las ensaladas templadas y la sopa árabe están deliciosas...

 

El tayin de pollo con limón y el cuscús...

 

Su Medina y las calles de alrededor, los zocos....todo está lleno de gente.

 

El jabón...

 

Sal de tierra: el hombre de la foto que está machacando piedra obtiene sal de tierra. Nos regalaron un trozo y es más salada que la de mar.

 

Nos metimos en el mercado de Meknés y alucinamos. Éramos los únicos occidentales y estaba todo de mil colores y de mil aromas...

 

Tras 2 noches en Meknés, y con ganas de seguir bajando, nos metemos a conducir desde muy temprano... Vamos hacia el desierto...

Por el camino y cerca de Azrou (ya en el Atlas Medio), en uno de sus bosques de impresionantes cedros, cercano a la carretera, paramos a comer. El olor de la marmita que se cuece en la furgo, da lugar a la visita de un local del bosque.

 

Tras cansarnos de jugar con los monos y quedarnos sin pan, tiramos... El Atlas Medio que estamos cruzando tiene 3.355 metros de altura.

 

 

Cuanto más vamos bajando, más pobre está la cosa...

 

El Atlas Medio...

 

Como cambia el paisaje en poco tiempo...

 

En Zeida, pueblo profundo del camino, nos paramos a comer en un sitio lleno de gente. Los platos están ya cocinados y tu escoges el que más te guste y después regateas el precio...

...escogemos tayin de medio kilo de carne (según la medidas del país) con verduras varias...chusco de pan y se come sin cubiertos...

 

En el restaurante hicimos un par de amigos, uno se llama Cámell y es hijo de tuaregs y se viene con nosotros en la Bemba para Merzouga.....Su intención es pasar la noche en el desierto como nosotros.....Nos hace compañía todo el resto del camino mientras nos va contando historias. Son bastantes horas las que nos quedan aún...

En Ar-Rachidia nos desviamos para hacer una visita a la familia de Cámell. Son muy modestos, y agradables. Nos invitan a té en su casa y pasamos un buen rato tratando con la familia. La madre ya no vive en el desierto.

 

Seguimos. La carretera es impresionante cruzando el Alto Atlas...

 

Según estamos cada vez más abajo, empiezan a aparecer los primeros oasis...Camell, nos va contando un montón de cosas interesantes...

 

Tras una carretera infernal, estresante por la noche, con lluvia, bicis sin luz y algún q-ue otro susto, llegamos y descansamos para el día siguiente.

Nuestro objetivo estaba cumplido. Estamos el último día del año en el desierto de Erg Chebbi y allí cruzaremos el año. A 50 kms de la frontera con Argelia. Con la que ha caido de agua, y las pistas que hay, nos podemos dar con un canto en los dientes por haber llegado sin ser un 4x4, que es lo que se usa en la zona.

 

La variedad de colores del desierto es impresionante...

 

Esta zona es la más pobre de Marruecos de todo lo que hemos visto. No hay nada. Los niños juegan a tirarse por las dunas y a veces asusta ver por donde se lanzan...



La Bemba, a pié de las dunas en una Kasbah. El día que nos fuimos pensabamos que no ibamos a salir por como estaba el terreno, pero la Bemba no es una frago cualquiera y salió.

 

 

Tras disfrutar de la inmensidad del desierto, del trato de la gente que conocimos allí, y con un fósil del desierto muy chulo que nos regalo Mustafá, uno de los que allí sobrevivía, emprendemos la vuelta con la sensación de que volveremos pronto.
La vuelta...

 

Cerca de la ciudad de Midelt, dormimos al lado de esta Kasbah...

 

La vuelta por el Atlas... la carretera y los paisajes son impresionantes...

 

¿Y si nos quedamos aquí para siempre?

 

Esa Bemba que puede con todo...



La costa de Assilah, donde también pasamos una noche...

 

 

Este es el camino recorrido hasta llegar al desierto......nos han quedado tantísimas cosas y nos ha gustado tanto, que volveremos muchas veces...