ESCAPADA AL CABO DE GATA EN UNA VETERANA VOLKSWAGEN LT

   

 

   Era nuestra primera salida de verdad con un camper. Se trata de una antigua VW LT28 del 1.983 a la que llamamos “la jubilada”. 

   Hasta el momento lo máximo que habíamos salido habían sido un par de días en fin de semana y a menos de 50 kilómetros de casa. Los nervios de no dejarnos nada ( con esta furgoneta tener que hacer 20 kilómetros para volver a recoger algo que se nos haya olvidado puede ser una auténtica tragedia griega) nos hizo revisar toda la furgo 4 o 5 veces: ropa, comida, depósito de aguas lleno (y el de sucias vacío), líquido del potty, garrafa de 5 litros de aceite y anticongelante (por si las moscas), telefóno del seguro para llamar a la grúa, triángulos, extintor (uff!! más preocupados de que nos deje tirados la “jubilada” que de otra cosa).

   

 

   El primer día, previsores nosotros, no se nos ocurrió otra cosa que salir a eso de las 6 de la mañana a un destino que estaba a menos de 160 kilómetros (por si las moscas). Resultado: cuando llegamos a Bolnuevo, 2 horas y media después, aún estaba todo cerrado. Luego supimos que no era porque fuera muy pronto sino porque era fiesta en la localidad (la primera en la frente) y tuvimos que buscar y buscar un supermercado donde comprar algunas cosas que nos faltaban; ahora ya hemos aprendido que hay que salir de casa con todo a cuestas (por si las moscas). Así que parada en un supermercado de esos de 365 días abierto para comprar pan y otras cosillas y nos dirigimos a Bolnuevo.

    Fotos delante de las erosiones y cogemos ya sitio delante de la playa en un aparcamiento de la carretera que cruza la localidad.  

Erosiones de Bolnuevo
Vista de la playa desde el paseo
Vista del mar desde la parte alta de Bolnuevo

   

   La tarde la pasamos visitando el pueblo, las instalaciones abandonadas del antiguo camping Playa de Mazarrón, y paseos para arriba y para abajo. 

   Para los que les guste caminar, al final de la carretera que cruza Bolnuevo empieza una cuesta que lleva a una explanada desde donde se inicia un camino de tierra estrecho (circulable en coche o camper y hemos visto gente que se ha metido incluso con autocaravana) que recorre pequeñas calas poco concurridas que harán las delicias de muchos.

 

   

   El segundo día salimos dirección Agua Amarga. Después de despertarnos, desayunar y organizarnos un poco ( os recuerdo que hacía poco que teníamos el camper y era nuestro primer viaje ), partimos a media mañana dirección Vera, Mojácar, Carboneras y nos adentramos ya en el Parque Natural del Cabo de Gata.

   Antes de llegar a Agua Amarga, nuestro destino para ese día, hicimos justo antes del descenso que nos lleva a esa población una parada en un párking habilitado para poder descender a la Playa de los Muertos, una espectacular playa virgen. Se accede a ella desde el mismo parking y después de un largo descenso entre paleras de higos chumbos. Devuelta a la furgo nos empezó a entrar el hambre, así que pica-pica y paella al canto. 

    

   A media tarde, recogimos y llegamos a Agua Amarga. Allí nos dirigimos al campo de fútbol-parking (sí, como lo leeis). Aparcamos junto a otras autocaravanas y furgonetas y nos dimos unas vueltas por el pueblo, a comprar gominolas, unas camisetas con una vw T1 recuerdo de Agua Amarga, y al camper a cenar, que ya empezaba a llover. Preparar cena, ver tele (una en blanco y negro con monitor de 7” que compramos en supermercados Día al módico precio de 9.99 euros), preparar camas y a dormir!!

 

 

Playa de Agua Amarga
Zona de estacionamiento campo de fútbol Agua Amarga

   


   Para el tercer día, nuestra próxima parada aun no estaba muy clara. Carretera arriba, carretera abajo, recorrimos las agrestes curvas del Cabo de Gata con pendientes del 10 %. Estas cuestas son rompedoras para nuestra jubilada, pero a 15 por hora sube lo que sea, eso sí, empezando en cuarta (sólo tiene 4 marchas ) reduciendo a medida que bajan las revoluciones y rezando porque el último recurso que es la 1ª velocidad nos saque de la pendiente aunque sea empujando.

Paseo frente a la playa en Las Negras

   Hicimos una parada para visitar el pueblo de Las Negras y la zona de El Playazo. Las Negras es un pueblecito típico costero y muy hippie. Es muy apetecible y recomendable tomarse algo en algunas de las terrazas que dan a la playa, sobretodo si hay suerte de coger un día de solecito como tuvimos nosotros.   

   

   Unas fotos y para el Playazo ( demasiado saturado, por lo que decidimos no quedarnos mucho rato ). Siguiendo la carretera AL-3106 y luego la AL-4200 llegamos a La Isleta del Moro. Allí paramos y pasamos noche.

 

Vista general de la Isleta del Moro
VIsta general de la playa virgen de Los Genoveses

   El cuarto día nos acercamos hasta San José y desde allí después de coger una especie de circunvalación que rodea el pueblo a través de las urbanizaciones accedimos a una pista de tierra que nos condujo hasta dos playas vírgenes: La Playa de los Genoveses y la Playa de El Mónsul. En las dos existen dos buenos párkings de tierra a la entrada, aunque dependiendo de la temporada pueden llegar a estar muy saturados (ojo!!! si accedemos con autocaravana o camper, a veces la gente aparca muy a su aire y nos puede dificultar la maniobrabilidad por los mismos. Además nosotros nos encontramos con que las fuertes lluvias de los días previos habían creado unos grandes surcos a la entrada del párking de la Playa de Mónsul que hacía complicado su acceso). Os recomendamos un paseo por alguna de estas dos playas o por alguna de las numerosas calas escondidas que hay por la carretera que las une.

   

   Seguidamente nos acercamos al pueblo de San José donde aprovechamos para comer en un restaurante a pie de playa una exquisita fritura y unas sardinas a la plancha a buen precio, y comprar algo en los puestos de artesanía que se ponen en el paseo. En muchos bares de la zona sigue siendo costumbre servir una tapa con la bebida. En una ferreteria del pueblo compramos cartuchos para el hornillo, tenían de todo!!

   

   Volvimos a la Isleta del Moro a pasar la noche, con un fuerte viento que parecía en ocasiones querer poner cabeza abajo el camper.

 

Antiguas minas de oro en Rodalquilar

   El quinto día nos llevó a visitar las antiguas minas de oro de Rodalquilar, a las que se accede desde el mismo pueblo por una carretera de ligera ascensión. A la entrada del pueblo nos encontramos con el antiguo poblado, también abandonado ya, donde vivían los mineros con sus famílias. Las minas fueron la principal cantera de oro de este poblado minero y lugar en el que el director Steven Spielberg hizo estallar un avión nazi en la tercera saga de Indiana Jones. Merece mucho la pena su visita y puede aparcarse bien con autocaravana o camper en el camino de acceso, aunque hay que tener precaución a la hora de cambiar de sentido sobretodo con autocaravanas largas porque el camino es algo estrecho.

Poblado abandonado de los antiguos mineros en Rodalquilar
La jubilada en el antiguo poblado minero

    

   Volviendo hacia el pueblo paramos en el párking de la Oficina Gestora del Parque Natural de Cabo de Gata, donde se puede encontrar alguna exposición sobre la zona en la sala de exposiciones que hay junto a la oficina. Allí pasamos toda la tarde relajadamente y nos quedamos a pernoctar hasta el día siguiente.

   El sexto y último día nos acercamos hasta la parte meridional del Parque Natural. Nuestro destino era La Fabriquilla, un conjunto de casas de pescadores,junto a las salinas y una larga playa de piedra no muy gruesa. Las vistas son preciosas. 

   Desde el poblado asciende una carretera que nos conduce hasta el faro. ¡¡Ojo!! la carretera se estrecha en la parte alta hasta el punto de que se pueden pasar verdaderos apuros si vamos con una autocaravana un poco grande. Además puede causar algo de vértigo. La anécdota del día la vivimos cuando, estando aparcados en la playa vimos un tráiler con gran remolque que, a toda velocidad y sin dubitar, emprendió el ascenso por la carretera que lleva al faro.

Vista de La Fabriquilla

   Lo primero que se nos pasó por la cabeza, fué: “Este hombre conoce algo que nosotros no sabemos, una ruta alternativa o algo, porque es imposible que ese pedazo de camión quepa por esa carretera”. No andábamos equivocados. A los cinco minutos y prismáticos en mano vimos como aquél camión deshacía (¡¡marcha atrás!!) todo el camino realizado. Así estuvo el resto de tarde, hasta que anocheció y tuvimos que regresar a dormir a San José si no queríamos que los mosquitos nos comieran vivos.

 

 

   Al día siguiente regresábamos a casa y, ¡¡sorpresa para nosotros!! sin tener que utilizar ni el anticongelante, ni el aceite, ni los triángulos, ni el seguro ni tampoco (¡¡uff!!), el extintor!!! 

 

 

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Cabo de Gata con furgo.
Desde Bolnuevo hasta La Fabriquilla, recorremos el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar.
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